Finales que también se convierten en comienzos.

Y qué harás cuando los pies se cansen de recorrer y brincar, y los brazos se cansen de abrazar, la boca de besar y la mente de pensar…

Guarda los secretos compartidos en la intimidad de los brindis… aunque tengas adolorida la garganta de cantar, siente todavía muchas ganas de seguir cantando.

Vive el tiempo y la fortuna de poder compartirlo con la gente que te quiere. La vida está llena de cicatrices, pero vive sin rencor, sin amargura a la luz de la luna y de la aurora.

Es tu vida y la seguirás compartiendo con los tuyos en los continuos finales que también se convierten en comienzos.

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